La estancia
La primera tranquera de La Horqueta fue plantada en 1900 sobre un viejo camino de tierra a Gándara, conocida Fábrica de Dulce de Leche que llevaba ese nombre.

La estancia fue adquirida en esa fecha por Félix Pierri, pionero en la zona. Uno de sus hijos y médico de Chascomús, el Dr. Fermín Epifanio Pierri, allá por 1928 decidió construir el casco de estilo Tudor, a orillas de la laguna Vitel, sobre 200 hectáreas, sin que pudiera avistarse ni un árbol en toda la extensión. Previamente levantó un galpón de material con el fin de guardar las herramientas de labranza, la maquinaria agrícola, y las bolsas de cereales; a continuación construyó varias habitaciones para sus hijos varones, dedicados a las actividades náuticas. Fueron éstos promotores de las carreras de lanchas y de las regatas en la Laguna de Chascomús.

La historia nos la cuentan su nieto el Dr. Enrique A. Pierri y su esposa Patricia, quienes abrieron la tranquera al Turismo de Estancias en el año 1996.

“Don Fermín” como lo llamaban, con la ayuda de peones y de sus hijos plantó los primeros árboles del parque al borde de la laguna, formando una barrera para protegerse de los fuertes vientos del sudeste.

Desde entonces, fue el lugar elegido por la familia para los veraneos y los fines de semana. Hasta que en el 94´ a Enrique se le ocurre abrir la estancia al turismo. Se recicló el primitivo casco de estilo Tudor y el viejo galpón se transformó en el amplio, sólido y abrigado quincho con una gran hogar, T.V satelital, equipo de audio y muebles rústicos como la mesa de 4 metros de durmientes de quebracho que adorna el comedor. Desde sus amplios ventanales que dan al parque se pueden apreciar los coloridos y nunca iguales atardeceres de la laguna. Las habitaciones, ahora con techo y vigas de lapacho colorado y confortables baños dieron lugar a la Casa de Huéspedes sumando un total de 9 habitaciones entre las dos casas.

Luego sería necesario encarar el embellecimiento del parque, de los canteros existentes y algo fundamental para su dueño, incorporar árboles de variados colores otoñales.

Con el asesoramiento de dos arquitectas paisajistas se encaró la tarea, se incorporaron nuevas especies, entre nativas y exóticas, que le otorgaron mayor atractivo y colorido. Se plantaron en total 600 árboles nuevos: robles, liquidámbares, fresnos, jacarandáes, acacias de constantinopla, sumburst, castaños de indias, roble de los pantanos, ciprés calvo, acer palmatum, acer de azúcar, lagerstroemias índica, palo borracho, cedros azules, entre otros.

Enrique redactó un libro sobre las especies existentes en la estancia, e invita a realizar un paseo ecológico a todos aquellos que comparten las misma pasión por los árboles.

La Laguna Vitel de 1.200 hectáreas de extensión baña la propiedad en toda su extensión , y un canal que salva al juncal orillero logra que los botes y canoas alcancen las aguas abiertas para la pesca de tarariras, bagres, carpas, pejerreyes y dientudos.

La caza está prohibida y los únicos disparos permitidos son los de las cámaras fotográficas tan bien apuntados como los prismáticos de quienes avistan cisnes de cuello negro, flamencos, gallaretas, cigueñas y gran variedad de garzas y patos de todos los linajes.